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|  | Meditación sobre el sacerdocio
Hay un hombre, un pequeño hombre con carga
de gigante, pobre, alto, bajo, como cualquier otro hombre, calvo a veces, joven
otras, pero siempre un hombre. Donde está es signo de contradicción y
comentario... bueno, regular, malo, interesado... y, como hombre que es, tiene
un poco de todo. Su apellido siempre es el mismo:
presencia. Su misión: velar, animar, sufrir,
alegrarse, cargar, orar... El problema de muchos es su problema, lo mismo
que la alegría de otros es su alegría, y siempre, como puente, siente el peso
de los que pasan con sus cargas humanas. Después de tornar su carga de miseria en
paz, el fiel se aleja, y el pequeño hombre queda con la carga, solo y con su
Dios. Este pequeño hombre, como cualquier otro
hombre, lo hacen crecer con nombres de pastor, sacerdote, profeta, párroco. De ahí que todos le pidan mucho, y, a
menudo, venga a ser incomprendido, porque ocupando un puesto tan cimero, él ha
sido hecho pobre vasija de barro, siempre un pequeño hombre. Rodolfo Sánchez, fc. Cuba, 1980
|  | Carta al padre Anizan
Al finalizar este año 2008, en el que tanto te hemos recordado, damos gracias a Dios y también a ti padre Anizan, por tus profundas intuiciones. Has mostrado quién es la verdadera victima de hoy A los 80 años de tu fallecimiento y 90 de la fundación de nuestra familia religiosa, las víctimas de hoy siguen siendo los pobres, como tú supiste constatarlo en tu tiempo. La verdadera víctima no es la Iglesia ni los que tienen poder, sino los pobres. Son las muchedumbres que pueblan nuestros barrios, los desempleados, los inmigrantes, los que no tienen vivienda. Pero el pueblo no es solo víctima. Lo más profundo de tu intuición es justamente reconocer que el pueblo no es sólo víctima, sino portador de la caridad de Dios. En él existen perlas preciosas. Y éstas, se reconocen cuando nos acercamos y caminamos codo a codo con él. Esas perlas subsisten en el alma del pueblo, a pesar de su apariencia ruda y ambigua. Devolver la inteligencia del cristianismo al pueblo Gracias padre Anizan, porque nos has hablado de devolver la inteligencia del cristianismo al pueblo. Intuiste que la evangelización es cuestión de corazón y también de inteligencia, especialmente para con los pobres y trabajadores. Así, nos invitas a formar a nuestros pueblos en el cristianismo. Es decir, dar forma a Cristo presente en medio de él. A ese Cristo Jesús compasivo y misericordioso. El pueblo y las masas se pierden para Dios Constataste que las masas pobres y trabajadoras se pierden para Dios y para la Iglesia. Así nos recuerdas que lo mejor que podemos ofrecer al pueblo es a Dios y su Verbo encarnado. Hoy también grandes multitudes no son alcanzadas por el Evangelio. Una evangelización encarnada Al enviarnos a los pobres y trabajadores, a la aristocracia al revés, como gustabas decir, nos pones en el camino cierto del desprendimiento, de la humildad, de la desinstalación, que nos ayuda a no convertirnos solo en “profesionales” de la misión. Sino en buenos pastores. A imagen del Buen Pastor Nos invitas no solo a ser pastores, sino a ser buenos pastores, a imagen del único Buen Pastor. El buen pastor, conoce, busca, va adelante, en medio, procura todo para sus ovejas, incluso a costa de su propia vida. Gracias por recordarnos que el testimonio de la caridad es esencial para una evangelización fecunda.
Calixto Martinez, fc
|  | Meditación sobre el logo de los Hijos
Observa bien esta
cruz, no está plantada
en el vacío, cubre toda la
superficie del globo, donde tantos
pueblos esperan... Un globo abierto
al infinito y al misterio por donde llega
el Amor. Sí, mírala bien. No está derecha,
ni hierática, como en la muerte, se mueve, está
viva. Sacude el polvo
de la triste rutina que amenaza sin
cesar con volverlo todo insulso y plano... o errar el
encuentro y matar la presencia. Mírala otra vez, te invita a
danzar, a dar el primer
paso, te está esperando. Y la vida no será
ya nunca triste. “Quien quiera
seguirme que tome su cruz” (Mc 8,34) No la pierdas de
vista y verás. Se engancha en la
letra C, para quedarse ahí
bien agarrada. La letra C de
Caridad... ¡Nada ni nadie
podrá separarlas! “Pues estoy
seguro de que ni la muerte ni la vida, ni lo presente ni
lo futuro, ni poder alguno, ni ninguna
criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en
Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 8,38). Bernard Claireau, fc
|  | ¡Enamórate!
Nada puede importar más que encontrar a
Dios. Es decir, enamorarse de El de una manera definitiva y absoluta. Aquello
de lo que te has enamorado atrapa tu imaginación y acabará por dejar su huella
en todo. Será lo que decida qué es lo que te saca
de la cama en la mañana, qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus
fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón y lo que
te sobrecoge de alegría y gratitud. ¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! Todo
será de otra manera. P. Arrupe sj.
|  | Todos somos necesarios
Si la nota dijese: una nota no hace
melodía... no habría sintonía. Si la palabra dijese: una palabra no puede
hacer una página... no habría libro. Si la piedra dijese: una piedra no puede
levantar una pared... no habría casa. Si la gota de agua dijese: una gota de
agua no puede formar un río... no habría océano. Si el grano de trigo dijese: un grano de
trigo no puede sembrar un campo... no habría cosecha. Si el hombre dijese: un gesto de amor no
puede salvar a la humanidad... nunca habría justicia, ni paz, ni dignidad, ni
felicidad sobre la tierra de los hombres. Si María dijese: una mujer pobre y virgen
no puede ser madre de Dios... no habría salvación. Como la sinfonía necesita cada nota, como
el libro necesita cada palabra, como la casa necesita cada piedra, como el
océano necesita cada gota de agua, como la cosecha necesita cada grano... la
humanidad entera te necesita a ti, allí donde estés, único, y, por tanto,
irremplazable. Michel Quoist
|  | Ser llevado y llevar a otros a Jesús
“Y se le acercó
mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los
pusieron a sus pies, y él los curó” (Mt. 15, 30)
El primer
recuerdo que tengo de haber sido llevada hasta Jesús es cuando, a los 7 años,
acababa de entrar en la escuela elemental. Quería parecerme a las otras niñas
que yo veía felices siendo cristianas, y que rezaban, siguiendo el ejemplo de
la Hermana María José, nuestra maestra.
La Hermana María
José me ha llevado también a Jesús, puesto que me enseñó la Historia Sagrada,
que era nuestra Biblia en aquella época. Y también el cura de nuestro pueblo.
Un día a las 11, cuando venía a dar catequesis a los demás niños, y que yo me
eclipsaba para volver a mi casa, me dijo: “¿Y tú, por qué no te quedas?”. Yo le
respondí: “Porque soy musulmana”. Y después me quedé pensando: “¿Y qué es ser
musulmana?”
Y también ha
habido Marika, que se convirtió en María Lucía el día de su bautismo. Ella
venía del este de Europa.
A través de todas
esas personas que me transmitían la esperanza de ser yo también bautizada un
día, era Jesús mismo quien me atraía hacia él. En mi imaginación, yo formaba
parte de la muchedumbre de personas que le admiraban.
Años más tarde,
cuando volví a la Iglesia, después de un largo alejamiento, fue la parroquia de
Na Sra de Lourdes
la que me fue llevando. Es la parroquia que he elegido con el corazón, para
vivir la fe en Jesús y donde he conocido al P. Emilio Anizan.
Todo lo que he
recibido de la educación cristiana, todo lo que otros me han aportado, intento
también yo aportarlo, llevando y acompañando a otras personas hasta los pies de
Jesús. Pero, es en Cáritas, en el apoyo escolar a los niños del barrio, en mi
trabajo cuidando a niños en casa de sus padres,
y en la ACE (Acción Católica de la Infancia), donde más me he sentido en
el camino de Jesús.
Hada – María (Argenteuil –
Francia)
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