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¿Por qué la Iglesia ordena sacerdote a un religioso?


En junio y julio, varios jóvenes Hijos de la Caridad de diferentes continentes son ordenados. Unos para el ministerio sacerdotal: Zeferino Sakapepa en Portugal,  (Album fotos). Xavier Séclier en Francia (Album fotos), Julio César da Silva en Brasil. Otros como diáconos con vistas al sacerdocio: Emmanuel Kangah, Théodore Mbaloula y Simon Mbete, en Costa de Marfil.

Es una ocasión para dar gracias a Dios, que sigue llamando a jóvenes a ponerse al servicio de la Iglesia y del mundo, siguiendo los pasos de Jesús Buen Pastor, y porque hay jóvenes que responden a esa llamada. Nos recuerda igualmente la importancia de ser una comunidad convocante, instrumento de la llamada del Señor.

Pero, quizás algunos se pregunten: ¿hay alguna particularidad en el hecho de que algunos jóvenes que son ordenados sacerdotes sean religiosos, es decir, pertenezcan por votos perpetuos a una familia o congregación religiosa? ¿El ministerio sacerdotal que están llamados a vivir es exactamente el mismo que el que viven los sacerdotes que no son religiosos, es decir los que pertenecen a una diócesis bajo la exclusiva autoridad de un obispo?

El sacramento del orden es el mismo para todo sacerdote. Une y configura con Cristo Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, también “por las que no son de este redil” (Jn. 10, 16). Como cualquier otro sacerdote, el religioso recibe un sacramento que es un don y una responsabilidad. Así se lo recuerda el obispo el día de la ordenación: servir y guiar al pueblo, dejándose conducir por el Espíritu Santo, anunciar el Evangelio con la vida y la palabra, celebrar los sacramentos con el pueblo de Dios, especialmente la Eucaristía y la reconciliación, orar por todos los hombres, unirse a Jesús, ofreciéndose con El  por amor a la humanidad.

¿Cuál es, pues la particularidad del religioso? Ejercer el ministerio sacerdotal con la marca evangélica del fundador de la congregación. En nuestro caso, el P. Emilio Anizan, su pasión por Dios y su pasión por el pueblo trabajador. El, se sintió especialmente tocado por la imagen de Jesús Buen pastor de las muchedumbres de Palestina, que andaban abandonadas, vejadas y abatidas, como ovejas sin pastor. Y lo relacionó con las muchedumbres de pobres y trabajadores que encontraba. El amor, la caridad reflejada en ese Jesús Buen Pastor, es lo que quiso vivir y transmitir a sus seguidores. El sacerdote Hijo de la Caridad aporta especialmente esa misma pasión a su ministerio sacerdotal. Por ser religioso, lo hace además en comunidad con otros hermanos, en “equipo” decimos nosotros. Todo ello le debe dar una libertad apostólica singular, para buscar la manera cada vez más adaptada y más pertinente de anunciar a los pobres y trabajadores de todo tiempo y lugar ese amor de Dios reflejado en Jesús. Esa particularidad, con todas sus consecuencias y sus concreciones, es lo que el Hijo de la caridad sacerdote aporta a su ministerio. Para eso le ordena sacerdote la Iglesia. La congregación, a través de sus responsables, ha de vigilar para que así sea, y ha de proponerlo a una diócesis y un obispo determinado para que sea integrado en la misión de toda la Iglesia, que de esa manera saldrá enriquecida.

Foto : Pascal Guérot



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