CONGREGACION RELIGIOSA AL SERVICIO DE LOS POBRES Y LOS TRABAJADORES

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VOCACIONES

Mayo de 2012

En Filipinas


PARA MEDITAR

Palabras y oraciones del P. Anizan
Cristo nuestra esperanza

 

Con la Pascua los cristianos proclaman una y otra vez la victoria de la Vida sobre la muerte en la persona de Jesucristo, en su Pasión, Muerte y Resurrección. Un acto de libertad y de amor que recubre el universo por entero, como solo Dios podría hacerlo. Es la base de nuestra esperanza. Es la respuesta de Dios al mundo, que en la resurrección de Cristo nos dice que es la vida la que tiene la última palabra y no la injusticia, la corrupción, la mentira o el odio.

La cruz sin resurrección no tiene sentido. Pero la resurrección pasa por la cruz. El Señor crucificado y Resucitado es  “la clave, el centro y el fin de toda historia humana.”  (Gaudium et Spes).

Cristo ha penetrado con su muerte hasta el mismo infierno del sin sentido para llenarlo de sentido. Dios no vacila en bajar hasta los infiernos para dar a la humanidad la significación de la existencia, transformando el mal en bien, la muerte en vida. Es esta fuerza de la vida y del bien que lleva a los cristianos a comprometerse incluso a arriesgar su propia vida, sobre todo allí donde la vida es destruida y amenazada.

Es verdad que no podemos hablar de la alegría de la Pascua y del triunfo de la vida sobre la muerte olvidando hoy las atrocidades de las guerras que destruyen vidas inocentes, ya sea por conservar el poder, o por el dominio entre los cárteles de las drogas, o bien por motivos tribales como en África y Siria.

Pero también es verdad que existen pequeños signos de luz que hay que apoyar y hacer crecer: como la de tantos cristianos y personas de buena voluntad que ayudan desinteresadamente a los más necesitados y enfermos, o los gestos sociales que buscan la reconciliación como en África y en Colombia, la solidaridad entre los pobres, los movimientos en favor de la paz, la reconciliación  y la justicia, etc.

Son signos que nos invitan a seguir a Jesucristo que nos precede en Galilea. Sigamos los pasos del Señor resucitado quien entregando su vida la recibe. Porque como dijo alguien, “lo que no se dona se pierde”. Que sigamos dando con generosidad a semejanza del maestro que pasó su vida haciendo el bien.

¡Señor tu que has vencido la muerte por haber cumplido la voluntad de Dios tu Padre, ayúdanos a ser testigos de vida y de resurrección en este mundo!

Bernardo Claireau, fc

Última renovación: 07/05/2012

 



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