Para los Hijos de la Caridad de
Costa de Marfil, 2011 ha sido un “año signo”. En medio de la locura de la guerra, han atravesado la prueba unidos al pueblo de sus barrios de Abiyán, apostando por la solidaridad y la caridad. Una pequeña luz en medio de la noche. Durante una reciente estancia en el país he podido constatar una vez más que los hechos y los gestos de los pastores valen más que mil discursos. ¡Cuánta gente me ha agradecido, en nombre de sus comunidades, el apoyo de mis hermanos en esos tiempos difíciles! Ahora se trata de mantener fielmente ese mismo espíritu. Una tarea a largo plazo, pues aunque las armas han callado, los corazones están lejos de haberse pacificado. La celebración en 2012 del 50 aniversario de la llegada de los primeros Hijos a Abiyán, será la ocasión para reafirmar el valor de esta fidelidad de cada día a través de una vida entregada sin retorno. Son muchos los que en África muestran el ejemplo, empezando por esas mujeres del pueblo pobre, fieles en el trabajo diario por sacar adelante su familia y apoyar a la comunidad.
Nuestros hermanos de
Brazzaville, que viven en un país que ha conocido tres guerras desde los años 90, lo saben bien. Un claro compromiso por humanizar la convivencia, ha fructificado en la creación de una escuela en la parroquia, para ofrecer una educación basada en la fraternidad a niños en muchos casos huérfanos o producto de violaciones de mujeres jóvenes. Con los padres y los profesores, implicados en ese proyecto educativo, el equipo de Hijos responsable de la parroquia de Nduncia Mpungu (Espíritu Santo), lleva adelante un proyecto pastoral que, entre otras cosas, intenta abrir “al otro” los corazones, las casas, la lengua, las etnias. Este año están previstas elecciones en el país. ¿Serán una repetición de las del Congo de enfrente (RDC) o de Costa de Marfil? Algunos lo temen. Una cosa es segura, la capacidad de la población para no dejarse avasallar por los tiburones sedientos de poder, se juega en ese trabajo de fondo imprescindible que se escribe con la palabra “fidelidad” en la fraternidad.
El equipo de Hijos de
Kinshasa, está también experimentando la fuerza de la fidelidad en una población empobrecida que se ha empeñado en reconstruir la iglesia del barrio, lugar de oración y de fraternidad, que amenazaba ruina. Algunas ayudas exteriores de amigos (pocas, desgraciadamente, pues los fondos de solidaridad tiene otras prioridades), y mucha implicación de la propia gente, están sacando los trabajos adelante. Una excelente escuela de resistencia y de solidaridad, cuando tienen que afrontar la mentira y el engaño de los que están en el poder y los que les apoyan en el exterior en las elecciones manipuladas que acaban de celebrarse. “Lo que está ocurriendo en el recuento de votos de las elecciones legislativas es inaceptable. Es una vergüenza para nuestro país. Estimamos que el proceso electoral ha estado aquejado de graves irregularidades que ponen en cuestión la credibilidad de los resultados publicados” -han declarado los obispos-, al tiempo que afirman: “Invitamos a los fieles católicos y al pueblo congoleño en general a la no violencia, pues la violencia engendra violencia y solo produce destrucción y miseria.” (11/01/12). También esto es apostar por la fidelidad guiada por la justicia, la verdad y la caridad.
José Miguel Sopeña, fc