Mi Señor, Te doy las gracias por tanto cariño, por el amor que me das. Te agradezco ante todo porque me hayas llamado a ser tu testigo. Espero, Señor, poder cumplir tus deseos; hacerlo por ti y por todos. Pase lo que pase en mi vida, tú nunca me abandonas. Gracias, Señor, verdaderamente, gracias. Trataré de cambiar lo que va mal en mi vida, para convertirme en tu verdadero discípulo. Te pido también perdón por los pecados cometidos cada día. No te canses de nosotros y de todos los pecadores. Perdón, Señor, perdón. Que jamás te olvide Señor, hoy, mañana y siempre. Es mi promesa, Señor. Gracias por tu amor y tu comprensión sin fin. Gracias por ser mi Dios y el Dios de todos. (Oración de un joven del barrio de Laura, Quezon City - Manila)
Yo acepto, Señor
Señor, tú me llamas a ayudarte en la redención de este mundo, tú me invitas a seguirte. ¿Quién soy yo para que tú me llames a tu
lado? Soy un pecador. Hay otros muchos mejores que yo, otros muchos que te aman más que yo. Sin embargo, te has dignado llamarme a mi. Yo acepto, Señor. Quiero participar contigo en la redención de este mundo, y quiero hacer contigo la voluntad del
Padre. Que tu gloria sea conocida para que tu Reino venga, para que todos seamos hermanos, para que no haya más guerras, ni odios, ni nada que se oponga a la paz que tú das a todos. Atame fuerte, ata mi corazón y mis
afectos, para que solamente encuentre paz en ti y nunca te abandone. (Oración de Rodolfo Sánchez, fc, Manzanillo-Cuba)
Ayúdame, Señor
Ayúdame, Señor, a saber esperar sin desmoralizarme, a saber escuchar sin cansarme, a acoger con bondad, a dar amor, a estar siempre ahí cuando alguien me necesite. Ayúdame a ser esa presencia segura a la que siempre se puede acudir, a ofrecer esa amistad que pacifica, que enriquece, a través de ti y en ti, a transmitir una paz gozosa, tu paz en mi alma, Señor, a estar a la vez totalmente centrado en ti y disponible y acogedor para los otros. Que tu pensamiento no me abandone nunca, para poder permanecer siempre en tu verdad y no faltar a tu Mandamiento. Así, sin hacer nada extraordinario, sin
vanagloria, quizás pueda ayudar a los otros a sentir
tu cercanía, porque mi alma te abrirá su puerta. a cada instante (Oración de Andrés Devos, fc. Francia)
Oración por el grupo
Aquí estamos, Señor Jesús, juntos en tu búsqueda. Aquí estamos con el corazón en alas de libertad. Aquí estamos, Señor, juntos como amigos. Juntos. Danos la fuerza de caminar juntos. Danos la alegría de sabernos unidos. Danos el gozo del hermano de al lado. Danos la paz de los que buscan en grupo. Caminamos hacia ti, subimos cansado tu montaña. Sabemos que la ascensión es dura, pero el grupo nos sostiene.. Sabemos que tú te das en lo alto. Sabemos que vale la pena subir y encontrarte. (Oración de un grupo de jóvenes en Leganés - España)
Contágiame, Madre
Virgen de la Caridad, tú sí supiste agradecer al Padre todo lo que te había entregado. Tú sí supiste ser su esclava.
Tú eres mi Madre, aquella que vela mis pasos y marcha siempre cuidando por mi. Todo lo que tú pides a tu Hijo, El te lo concede, por eso, enséñame a vivir en Dios, como tú viviste; enséñame a estar en este mundo cantando siempre el Magnificat de las maravillas que Dios ha creado en
mi.
Tú eres la obra más bella de Dios entre todos los humanos; tú eres la que supiste vivir como pobre la gran riqueza del amor que el Señor puso en ti.
Tú fuiste humilde, enséñame, contágiame
Madre, de todo lo bueno que tú sentiste hacia
Dios. Hazme sentir muy dentro del corazón todo el calor de tu amor. (Oración de Rodolfo Sánchez, fc. Cuba)
Dios libertad
Te busco y no veo nada
Te olvido y me tomas de la mano
Dios verdadero.
Te llamo cuando no se qué hacer.
Te alabo por mis alegrías.
Te olvido en los combates.
Te rechazo en los días de cólera.
Dios libertad
Pero siempre estas cerca de mi.
Dios amistad. (Oración de Clotile, en Nîmes – Francia)